Versalles y Jeff Koons (Kitsch).
El Palacio de Versalles ha abierto esta semana la temporada artística un mes antes de que la capital francesa vibre con Picasso en los museos del Louvre, Orsay y el Grand Palais.
Desde el 10 de septiembre, este templo revela algunas de las enormes fantasías de Jeff Koons, cotizado artista neo-pop considerado como el rey del Kitsch, que el pasado noviembre subastó en 23,6 millones de dólares Hanging Heart, un gigantesco corazón rosa cromado. El injerto del arte contemporáneo o arte vivo en el patrimonio nacional francés, dentro de la tendencia que tanto gusta practicar desde hace varios años el Museo del Louvre y otras instituciones de renombre internacional, dominará en Versalles hasta el 14 de diciembre.
La instalación del artista neo-pop en el territorio de Luis XIV de Borbón promete ser algo “muy tónico para la vista y estimulante. El triunfo está asegurado, al igual que la polémica: ya se han levantado voces que lamentan la presencia de Jeff Koons en un espacio tan principal para la historia de Francia como Versalles.
La muestra cuenta entre otras piezas la monumental escultura floral Split Rocker, gigantesca cabeza de medio caballo y medio dinosaurio, o medio perro, según se guste, instalada en la Orangerie por su gran altura y volumen.
Ésta es una de las 17 obras reunidas en Versalles que el público podrá descubrir a partir del 10 de septiembre en los jardines o en los espacios más privados de los reyes, de la Galería de los Espejos al dormitorio de María Antonieta pasando por el despacho de Luis XIV y el Salón de la Abundancia, y que llegan a ser colosales y pesar varias toneladas.
Para los promotores de este gran evento, la reunión de Koons y el Rey Sol es como la cuadratura del círculo: uno de los monumentos más visitados del mundo recibe a uno de los artistas más exitosos del momento.


